Una veintena de inmigrantes se ha acogido al retorno voluntario en 3 años

Publicado: Febreiro 20, 2012 en inmigración, recursos

 

El Correo, CRISTINA ORTIZ, 2012-02-20

La crisis económica y el desempleo han hecho despertar de golpe a muchas personas que soñaron con encontrar una vida mejor en España, lejos de un lugar de origen al que ahora se plantean regresar tras ver cómo desaparecían esas oportunidades que esperaban encontrar aquí. Algunos ya han dado ese paso y han tramitado la vuelta.

En los últimos tres años casi una veintena de personas ha decidido hacer las maletas y regresar a su país de origen, ya sea acogiéndose al Plan de Retorno Voluntario, que el gobierno puso en marcha en 2009 y que incluye el pago de la prestación de desempleo (Apre), o al denominado programa humanitario.

Ambos gestionados y tramitados en la provincia por Cruz Roja y por la Asociación Comisión Católica Española de Migración (Accem), dos colectivos a los que, fundamentalmente, se ha acercado «gente joven», una característica bastante común del colectivo de inmigrantes, y que suele tener como destino algún país de Latinoamérica. Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Colombia, son algunos de los más habituales (no pueden ser Comunitarios). Sorprenden que no haya ningún africano.

Desde Miranda partieron el año pasado un total de 7 personas (6 con Cruz Roja y 1 brasileña con Accem) de las 93 que en toda la provincia se acogieron a alguna de las dos modalidades del retorno. La ciudad aportó menos del 10% a una cifra global que engordó notablemente en 2011 empujada por el endurecimiento de la crisis. Aunque si nos fijamos en los números, las cosas aquí fueron peor para los inmigrantes en 2010.

Y es que de las 11 personas a las que Cruz Roja ayudó a volver a sus países ese año, 7 residían en Miranda, frente a uno que lo hacía en Aranda y 3 en la capital. Unas cifras que valorar teniendo en cuenta que durante varios meses «hubo problemas de financiación. No existió dinero para gestionar los regresos». Una más, de origen colombiano, contó en con el apoyo de Accem. En total, fueron 8. En 2009, salieron al menos 4 más. 3 con el humanitario y uno con la ayuda del Inem.

Si bien el vinculado a la prestación por desempleo está detrás del grueso de los expedientes. «Son siempre gente que tiene papeles de trabajo, que ha estado empleada y cotizando, con lo que tiene derecho a paro y es en el momento en el que lo solicita cuando pide el regreso», explicó Silvia Bustillo, responsable del programa en Cruz Roja.

Y es que su situación ha sido muy normalizada hasta que la crisis les ha dejado sin recursos. A ellos y a sus familias, porque muchos tienen con ellos a pareja o a sus hijos, a los que también se mete en el plan de vuelta. Si pueden, se marchan todos a la vez.

El otro tipo de ayuda, la humanitaria está enfocada a dar una salida a situaciones en las que existe un alto grado de vulnerabilidad social. Aquí se incluye desde personas sin papeles, lo que complica mucho lo del empleo, a otras que han podido estar vinculadas a redes de prostitución o tráfico de personas. «Hay historias de todo tipo. Igual llevan tiempo en pisos de acogida, en dependencias de instituciones y ven que el proyecto migratorio con el que ellos vinieron en su día no le han podido hacer y están peor que cuando vinieron, por lo que necesitan regresar».

Además, apuntó Bustillo, suele ser gente que no se plantea volver a venir. «Cuando han pasado por alguna situación un poco dura o traumática, se agarran al retorno que les ofreces desde aquí con la intención de no volver a salir de su país».

Pero para conseguirlo no es suficiente solicitarlo. Se debe acreditar y justificar detalladamente la situación de precariedad por la que se atraviesa, «porque no somos una agencia de viajes». Para empezar se exige demostrar que se lleva cierto tiempo residiendo en España, «no sirve haber venido hace 3 ó 4 meses y al ver la crisis, querer regresar».

También se tiene en cuenta la vulnerabilidad, la situación económica y familiar… «la trayectoria que ha pasado a todos los niveles, así como las posibilidades que tiene de seguir adelante o no». Una evaluación completa que requiere entrevistas personales, informes sociales…

Otro aspecto importante para los encargados de gestionar ese regreso es que la persona que lo solicita tenga a alguien que la pueda acoger en su país de origen en un primer momento. Se piden garantías a través de un escrito por fax o carta en el que la familia confirme que está de acuerdo con que vuelva.

En el programa vinculado al Inem, las condiciones que se deben cumplir las pone el gobierno. Tienen que pedir el desempleo y una vez que lo solicitan, les acumulan en dos pagos la prestación que les corresponde. El 40% se lo dan aquí y una vez ingresado Cruz Roja o Accem tramitan la ayuda complementaria, con la que se abona el vuelo, y el 60% restante se lo entregan en el país de destino, a través de la embajada española. Desde que reciben el primer pago tardan solo un mes en salir. Así está estipulado por ley, se van rápido y con su dinero.

Mucho más largo es el proceso en el caso de los humanitarios. «Tienen que esperar bastante y eso que son los más vulnerables y los que menos recursos tienen». Han estado tardando hasta cinco meses en contestar. Comisaría y Dirección General de Inmigración también tienen que dar su visto bueno.

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